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Mostrando las entradas etiquetadas como Literatura

Los mejores libros de 2024

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Me encantaría compartir algunas lecturas que disfruté durante este 2024, y que supusieron para mí, un aporte significativo para la literatura salvadoreña. Este es sólo el comentario de un lector acucioso, y nace del deseo de recomendar algunas apuestas editoriales (y porque fueron libros que sencillamente me gustaron). Los autores son salvadoreños/as y no tomé en cuenta reedición alguna. Desde luego, me quedé corto con muchas más publicaciones. No pude conseguirlas todas y no me alcanzaron las noches para leerlas. Sin embargo, si alguien desea recomendar más títulos, siéntanse en la libertad de mencionarlos en los comentarios.  Caminata sobre el fuego , de Claudia Denise Navas ( Ojo de Cuervo ) Me gustó mucho más que Criaturas de polvo y sal (Ojo de Cuervo, 2021) porque siento que es un libro más entrañable, con historias de añoranza, con espacios cotidianos que también se vuelven, en cierto punto de la historia, otros personajes. Aquí hay memoria familiar y lugares de la infancia...

Sobre Los lugares que abandonamos

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          Pintura de David H P           Ayer participé de la premiación de la Cuarta Edición del Premio Nacional de Literatura de la Universidad de El Salvador. El material Los lugares que abandonamos , que llevaba trabajándose un par de años, ganó  en la rama de cuento . Comparto el discurso que leí durante la premiación. Espero que a mediados de 2024 pueda tener esta publicación en mis manos. Ciudad Universitaria, viernes 08 de diciembre de 2023   Intento sobrevivir escribiendo en medio de un mar de evaluaciones que no van a calificarse solas. Eso sí, trato de ponerle empeño a cada proyecto. Intento ser, como decía Julio Ramón Ribeyro, fiel a mí mismo en el intento por producir algo que me satisfaga. Por eso creo que escribir es algo así como cortar rocas: es una cuestión de sensibilidad y paciencia. Si uno hace demasiada fuerza, se puede arruinar todo. Hay que saber golpear en el lugar indicado, y para e...

Cosmogénesis del lector o el viaje en paracaídas

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La vida es un viaje en paracaídas y no lo que tú quieres creer Vicente Huidobro           Una estudiante se me acercó hace unos meses y me preguntó por qué leía tanto. Me preguntó si no me aburría leer demasiados libros, y que cómo hacía yo para no dormirme. Le dije que me apasiona leer, quizás tanto como a otros los videojuegos, la música o el fútbol. Para mí, leer es una forma de acercarme a lo que me asombra, a lo que me divierte, a lo que me hace sentir cosas. El hecho se repitió un par de veces más ese mismo mes, a través de otros chicos, y eso me hizo pensar en el significado que adquiere la lectura en estos jóvenes: para ellos, leer es un acto de aburrimiento.            Eso me empujó a meditar sobre mi cosmogénesis de lector, y a realizar una autoexploración sobre este proceso, sobre la genealogía de mis lecturas, y cómo ellas llegaron a determinar, quizás, mi estilo y la forma de ver y entender la literatura. Pi...

Sobre proyectos y proyecciones

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  Hace un par de meses, Josué R Álvarez escribió esta reseña sobre mi primer libro de cuentos. Me tomó por sorpresa porque uno nunca espera que hagan reseña de sus proyectos, y menos que el reseñista sea un escritor de otro país. Me resultó conmovedor leerla porque, por lo general, los lectores exigentes encuentran siempre detalles, signos, o situaciones dentro de las historias que uno, como narrador, no tiene conciencia plena al momento de armarlas. En este caso, varios de esos relatos conectaron muy fuerte con Josué. También Walter Meléndez, quien vive en Estados Unidos, escribió esta otra entrada que igualmente agradezco, porque rescata lo que intento hacer día a día en este oficio de ficcionar: ser honesto con lo que escribo. Ambos comentarios me hicieron pensar en cómo fue concebido el proyecto Soft Machine , y en el recorrido que tuvieron que pasar varios de estos textos para que se transformaran en un pequeño libro de historias cortas. Muchos de ellos no tenían patas ni...

Rapsodia 92

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Cuento ganador del XV Certamen Literario Conmemorativo a los Mártires de la UCA 2022 publicado en El Escarabajo.   A la memoria de Gilberto Ramírez                          Lo que querría es salvarlo todo, lo que ha existido alrededor suyo, salvar su circunstancia. Annie Ernaux Mi abuelo murió con los ojos abiertos. Al menos eso fue lo que escuché al día siguiente, cuando nos trasladamos a la funeraria. Mi mamá me vistió con un jean negro y una camisa de igual color que tenía la figura de un venado mirando hacia la derecha, y una vez en el lugar, alguien me contó lo sucedido: el viejo había pasado las tres últimas noches sin pegar un ojo porque temía no volver a despertar. Me gusta pensar que mi abuelo se murió cuando se le dio la gana. Me gusta pensarlo un hombre terco. Supongo también que tendría mucho miedo, como cualquiera que tiene la certeza de que le queda muy poco tiempo por vivir. En la flor de mi memoria, de...

Pantógrafo Editores: una nueva antología de educadores

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El pasado sábado 22 de octubre presenté mi primer proyecto antológico: "Cuentos Indispensables" bajo el sello de Pantógrafo Editores . Fue una tarde muy especial donde pude compartir con amigos y colegas que nos acompañaron, que leyeron, y que compraron el libro. Creo que lo más importante de todo esto ha sido la propuesta literaria: el haber reunido a varios colegas narradores y poder compartir sus historias en un pequeño y bonito libro. También lo veo como un enorme aprendizaje para mi formación literaria y editorial (uno va aprendiendo en el camino), y me entusiasma haber creado una plataforma de difusión y un espacio de encuentro de muchas voces interesantes. El amigo Manuel Cerón escribió una breve reseña del evento . Y comparto acá las palabras preliminares de la antología: A lo largo de la historia salvadoreña hemos contado con una cantidad considerable de educadores que han sabido combinar la enseñanza con la pasión por la literatura de manera asombrosa. Juan Ramón ...

11 03 22

Me siento muy feliz porque acabo de terminar la escaleta uno y dos de mi novela. El capítulo uno está listo y voy a medias por el capítulo dos. Me falta la escaleta del capítulo 3 que espero escribir la próxima semana. Los viernes, como este, son días buenos porque tengo tiempo para leer y escribir, a excepción de un par de clases que debo dar en las tardes. Se me estaba ocurriendo que, eventualmente, podría abandonar el Liceo una vez me pase al INAM. Se me ocurre que puedo trabajar ahí por las mañanas y conseguir, eventualmente, unas horas clase durante la tarde, sólo unas horas nada más. La presión y el ritmo serían soportables y tendría más tiempo para leer y escribir, que es, al final de cuentas, lo que quiero y necesito. Quizá eso se materialice dentro de dos años o tres. Sin embargo, lo comienzo a considerar desde ya.  Este año tendré que tomar una actitud diferente: hay ciertas cosas que deben comenzar a valerme verga. Ya no estoy en edad para andar con prisas, corriendo, ...

El boxeador polaco

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Un cuento de Eduardo Halfón. Un narrador que vale la pena seguir leyendo. 69752 . Que era su número de teléfono. Que lo tenía tatuado allí, sobre su antebrazo izquierdo, para no olvidarlo. Eso me decía mi abuelo. Y eso creí mientras crecía. En los años setenta, los números telefónicos del país eran de cinco dígitos. Yo le decía Oitze, porque él me decía Oitze, que en yiddish significa alguna cursilería. Me gustaba su acento polaco. Me gustaba mojar el meñique (único rasgo físico que le heredé: ese par de meñiques cada día más combados) en su vasito de whisky. Me gustaba pedirle que me hiciera dibujos, aunque en realidad sólo sabía hacer un dibujo, trazado vertiginosamente, siempre idéntico, de un sinuoso y desfigurado sombrero. Me gustaba el color remolacha de la salsa (jrein' en yiddish) que él vertía encima de su bola blanca de pescado (guefiltefish, en yiddish). Me gustaba acompañarle en sus caminatas por el barrio, ese mismo barrio donde alguna noche, en medio de un inmenso ter...

Poemas para confinados

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Han pasado tres meses de confinamiento. Tres meses desde que la normalidad del país se rompió y nuestras hábitos fueron sustituidos por otros nuevos: saludar con los codos, portar mascarilla, evitar acercarnos o peor aún, intentar tocarnos y abrazarnos.  A pesar de todo, he sabido sacar oro de este aislamiento y he invertido horas en lecturas y nuevos proyectos educativos y narrativos. Para mí todo esto fue una sorpresa, debo admitirlo, porque me permitió concentrarme en actividades más creativas, a reconectar con viejas amistades y permitirme un espacio para la experimentación y la autoexploración. Hace unas semanas, Revista La Zebra publicó unos textos que justamente nacieron de esa experiencia creativa y que recibieron por nombre "Poemas para confinados". Guardo la esperanza de desarrollar una propuesta poética en una sola unidad y retomar los temas que saltan a la vista en dichos versos. Agradezco a Jorge Ávalos por el espacio y la confianza y a Alberto López S...