miércoles, 22 de junio de 2016

La desvalorización pública de la educación

Mis estudiantes, en una actividad en el aula.

Durante las campañas presidenciales, la propuesta educativa es de las que mayor peso tiene en la decisión de los votantes, o al menos eso me gusta pensar. Se nos dice que el futuro del país es la niñez y juventud, y que de su formación depende no solo nuestro desarrollo económico, sino nuestro bienestar social. Se nos ha enseñado que la escuela es importante. Que los maestros son agentes de cambio, y que un libro, una hora de clases, un examen no es un gasto, sino una inversión.

Supongamos que creemos esto y hacemos, todos, de la educación nuestra principal apuesta. El PIB destinado a este rubro asciende del 3% a un 6%, y que esperamos a que llegue al 7.2 % como lo tiene Costa Rica. Imaginemos que creemos en la apuesta de los políticos, y que los partidos acuerdan una política pública educativa, no de gobierno, sino de Estado y de largo plazo, que se respete y se fortalezca, teniendo como objetivo el seguimiento de procesos que nos encaminen a formar un mejor salvadoreño.

Si aún esto no fuera posible por parte de los políticos, sigamos imaginando: los principales medios de comunicación añaden en sus agendas programas culturales, temas de investigación educativa, antropología, historia, literatura y medio ambiente. En los periódicos de principal circulación se promueve durante todo el año la lectura, la escritura, las ciencias naturales y exactas, la agenda cultural de y para niños y jóvenes. Que existan programas de debates donde se den cita maestros, artistas, deportistas, políticos, investigadores educativos, estudiantes y padres de familia que hablen sobre sus principales hallazgos y logros en materia de desarrollo social y cultural.

Supongamos que la educación no está en tercer o cuarto plano en la sociedad salvadoreña. Presumamos que nos tomamos en serio aquello de “la violencia se previene con deporte y educación”, o lo de “un atleta más es un delincuente menos”. Digamos que creemos en eso y que como obreros, profesionales, empresarios, organizaciones sociales nos damos a la tarea de poner sobre la mesa el tema educativo como punta de lanza para combatir nuestros principales problemas sociales.

Hagamos como si los temas educativos nos importaran tanto como le importó a Cuba hace cincuenta años, o a Costa Rica, Chile, Singapur o Finlandia hace treinta y cinco. Presumamos que al gobierno, a los empresarios, a los medios de comunicación, universidades, organizaciones civiles, todos, sin excepción, creemos que mientras más se hable de temas educativos, que discutamos y promovamos lo crucial que es formar mejores salvadoreños, que se debata sobre las mejores estrategias para que los estudiantes alcancen el éxito educativo … mientras más cambios hagamos en nuestra actitud, más oportunidades de mejorar nuestra calidad de vida tendremos. Imaginemos, como dijo John Lennon, nada más.

Lastimosamente el cinismo de los políticos, la frivolidad del ciudadano promedio y la falta de sensatez a la hora de plantearnos estos temas hará que la siguiente semana la agenda mediática (incluso nuestros temas de conversación) regresarán a los espectáculos, el fútbol, a la seguridad social, a los temas políticos, etc.  En El Salvador, en realidad, la educación es un tópico más que los políticos y medios de comunicación nos recuerdan previo a las campañas electorales o cuando las gremiales de maestros protestan y demandan mejoras salariales.

¿Existen programas en radio o televisión que se dediquen a discutir temas educativos, de aprendizaje, de gestión escolar, estrategias de aprendizaje o de políticas educativas? Si es así, ¿usted los sintoniza? Pareciera ser que solo cuando se acerca la PAES o el Día del Maestro el tópico asoma en las redes sociales, en las telerevistas, en los noticieros y los periódicos. El resto del año "lo educativo" está ausente de la primera plana.

Quizás el fanatismo partidario nos obliga a pensar que todo lo que hacen "los otros" en materia formativa está mal. Quizá, sencillamente, a ningún gobierno le conviene tener a un pueblo educado, ni siquiera al mismo pueblo le interesa. Probablemente hay cosas más urgentes, más importantes, más inmediatas y menos complicadas que el "hecho educativo"; pero mientras sigamos ignorando que la escuela, el maestro, el salón de clases, la biblioteca, el teatro, y sus contextos y condiciones, son fundamentales y merecen la atención todos los días del año, El Salvador seguirá siendo un pequeño país subdesarrollado, más conocido por su violencia, corrupción e injusticias sociales que por su mérito cultural, científico, deportivo y educativo.

lunes, 11 de enero de 2016

Excusas para sentirse bien | Notas de la escuela




Cuando vi a los ojos de Roxana vi que de verdad tenía miedo. Gaby y Karen estaban a su lado, intentando abrazarla, pero Roxana estaba tan metida en su pupitre que tuve que acercarme y darle una palmadita en el hombro. "¿Qué le pasó?" le pregunté, haciéndome el ingenuo, pero uno sospecha, siempre sospecha lo que de verdad le sucede a sus estudiantes.

La historia es siempre la misma: amenazas, abandono de estudios, el extranjero como destino inminente.

Me limité a decirle que contaba con mi apoyo (si de algo sirve el apoyo de un profesor interino en uno de los municipios más violentos del país), y que si en algo podía ayudarle, que me lo dijera, que lo haría con gusto, pero Roxana solo movió la cabeza y me soltó un "gracias profe" de pura cortesía.

"Lo bueno es que te vas a reunir con tu mamá", le dijo Gaby. Karen, aún más dura, intentaba decir algo, pero se atragantaba con las palabras.

El resto del año el número 40 siguió vacío en mi lista de asistencia. No fue el único. El listado terminó con cinco espacios vacíos más.

A mediados de septiembre, Karen se me acercó y me dijo: "Profe, Roxana ya llegó a Italia". "Ah, qué bueno" le digo, sin sentirme satisfecho. "Ojalá se sienta mejor allá", comenté. "Sí" dijo Karen, "Se va a conseguir un novio italiano". "Ojalá" le digo yo, y ambos nos quedamos callados.

La verdad, no encontramos otra excusa para sentirnos bien por ella. Uno tiene que encontrar excusas para sentirse bien en estos casos, y si no, inventárselas.

Apopa 2015

sábado, 28 de noviembre de 2015

¿Deserción escolar o resultados PAES?

El único error que cometió Cristian al salir del instituto fue acompañar a Sandra hasta la otra parada de autobús. Ambos sabían que esa cuadra (esos 150 metros aproximadamente) estaban prohibidos para Cristian, pero  la insistencia de la muchacha fue tal que, al final, el joven aceptó.

Todavía no habían llegado a la cancha cuando un cipote de unos 14 años les silbó, bajó corriendo hasta la calle y llamó a Cristian aparte.

Le pidió una cora.

-Fijate que no ando- le dijo.
-Vos no sos de aquí, ¿va?. Ya me dijeron que andás vacilando con los de allá arriba.
-No, vos, si querés revisame el teléfono. Yo no le hablo a nadie. Mirá. Yo no vacilo con nadie de allá arriba.
-La onda es que un día de estos te vamos a vigiar, ¿va? Ya no te quiero ver por estos lados, ¿va?

Cristian se encogió de hombros y se metió las manos a los bolsillos. El niño se dio la vuelta sin dejarlo de ver de modo amenazante.

Cristian regresó hasta donde estaba su compañera Sandra.

Cristian regresó triste.

-Yo creo que ya no voy a venir a estudiar aquí.
-¿Por qué? ¿Qué te dijo?
-No, nada, solo que ya no voy a venir para evitar problemas.

Y ya no dijo nada más.

Al día siguiente, la señora Morán llegó al instituto a retirar los papeles de su hijo*.

Esto sucede en muchas escuelas de El Salvador.

Esto sucede a diario.

Ministerio de Educación, Ministerio de Justicia y Seguridad Pública, Policía Nacional Civil, ¿qué planes desarrollan para que esto ya no le siga pasando a miles de jóvenes? Según datos recientes, los índices de deserción escolar han ido en aumento. Indagaciones del periódico digital El Faro revelan que la deserción escolar se duplicó durante los últimos cinco años por razones asociadas a las amenazas de las pandillas.

Ministro Carlos Canjura, tenemos una generación que está creciendo en un clima de miedo, ¿realmente cree que a muchos jóvenes les importa más sacar una mejor nota PAES que llegar con vida a sus hogares y escuelas?

Señores del gobierno y sociedad en general, ¿de qué sirve dar un par de uniformes para elevar, supuestamente, las notas de la PAES si los estudiantes, de llegar a graduarse, les resultará difícil encontrar un empleo (en el mejor de los casos, digno) para elevar su calidad de vida?

Por más que el presidente se comprometa a mejorar los resultados educativos, ¿de qué servirá si antes no se cambia el entorno y las condiciones en las que viven estos muchachos?, ¿de qué sirven las computadoras, paquetes y alimento escolar, si a nuestra niñez y juventud se le obliga a emigrar de sus comunidades? ¿Son estas las políticas que están apegadas a las necesidades de nuestra sociedad? ¿Son estas las políticas que urgen e importan en el gobierno?

El Salvador duele, sobre todo, cuando el crimen y la impunidad están a la orden del día. Cuando casi la mitad de salvadoreños desea emigrar, como lo demuestra esta encuesta de hace un año,  porque consideran que aquí no tienen ningún futuro.

Creo que nadie puede negar que tenemos un país donde el miedo, el crimen, el desempleo y la corrupción nos están obligando a desertar. Antes de hablar de #BuenVivir y prometer que se invertirá más en educación (con un presupuesto recortado), deberían de cambiar este terrible estado primero, y luego comenzar a hablar de mejorar.


*Este relato está basado en un hecho real que ocurrió a uno de mis estudiantes en 2014.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Tres factores que urge cambiar en las escuelas salvadoreñas

Desde hace unas semanas escribo un par de columnas en Mediolleno.com.sv. Hace poco me hicieron este vídeo. La mayoría de temas que trataré serán educativos, culturales y uno que otro político. Trataré de compartir algunos de estos textos aquí.


miércoles, 7 de octubre de 2015

Sobre los "Alfredo Prieto" que tenemos en El Salvador

Alfredo, salvadoreño de nacimiento, emigró a Estados Unidos en los ochenta. El 2010 se le condenó por tres asesinatos entre 1988 y 1992. Alfredo asesinó a Yvett Woodruff,  Rachael Raver y Warren Fulton. A Fulton lo asesinó con un disparo en la nuca. A Yvett y Rachael antes de asesinarlas, las violó. Prieto también era sospechoso de otros 6 asesinatos, entre ellos, el de Tina Jefferson y Manuel Sermeño. El estado de Virginia pidió, a California, su extradición para poder ejecutarlo. Alfredo Rolando Prieto murió con una inyección letal el 1 de octubre en el Centro Correccional de Greensville.

La defensa de Prieto y Amnistía internacional alegaron discapacidad mental de Prieto como un argumento para detener dicha condena. “El contacto de Prieto con la violencia durante la guerra en El Salvador y la falta de una nutrición adecuada por la pobreza de su familia contribuyeron a una gran disfunción cerebral que afectó su capacidad para el pensamiento abstracto y para controlar sus impulsos”, dijo en 2007 durante su juicio Ricardo Weinstein, un psicólogo que evaluó al preso bajo solicitud de la defensa.

Pero, no es Prieto el único salvadoreño condenado a muerte en EE.UU. Existen otros siete: Enrique Ramírez Umaña, Irving Ramírez, Julián Beltrán, Alexander Sorto, Gilmar Hernández, Héctor Medina Romero y  Manuel Ortiz. Todos salvadoreños de nacimiento que emigraron durante los ochenta. 

Luego de leer esto, me detengo y pienso: esto es lo que tenemos como país. Todos somos el resultado de muchos procesos, y lo que vivieron estos compatriotas fue solo el resultado de un medio desbordado por la violencia, muerte y nulas oportunidades para desarrollarse adecuadamente, que los inundó durante el conflicto armado, y que prácticamente es el mismo que vivimos hoy. Mi punto es: si somos el resultado de todas estas circunstancias, de la falta de una buena educación, de valores espirituales, de oportunidades para desarrollarnos como ciudadanos, con pocas oportunidades de empleos dignos, ¿no será que esto es solo una muestra de lo que vivimos como sociedad? No me voy lejos. Tenemos cientos de “Alfredo Prieto” en El Salvador. Un país con 7 millones de habitantes con un promedio de 24 asesinatos diarios, donde el 95% de ellos quedan impunes.

En pocas palabras, en muchas zonas del país mantenemos un buen caldo de cultivo para formar más criminales; y mientras no ataquemos el problema de raíz y frontalmente, mientras millones de niños sigan creciendo en comunidades controladas por criminales, sin una educación y alimentación adecuada, sin oportunidades de crecimiento y trabajo, sin una familia funcional, seguiremos engendrando a miles de salvadoreños como Alfredo Prieto, asesinos y violadores a sangre fría. Claro, Alfredo Rolando Prieto acaba de ser ejecutado, pero detrás vienen miles como él que buscarán emigrar “al norte” o quedarse en el país, y ahí seremos nosotros las víctimas de nuestra propia indiferencia y exclusión.

Reconozco los esfuerzos realizados por el CONNA, el INJUVE, pero no existe la voluntad ni la capacidad suficiente del gobierno, de los ministerios y otras dependencias del estado (como ANDA, que no garantiza un servicio eficaz, ni el MINED, que se preocupa más por que los niños tenga una computadora y no escuelas seguras, con recursos adecuados para una enseñanza de calidad), ni de la sociedad civil, ni de las mismas familias, para visualizar al niño y al adolescente como el tesoro más importante que tenemos como país. 

Es necesario otorgarles a nuestros niños y jóvenes las condiciones necesarias para que no terminen como Alfredo Prieto, para que crezcan en un ambiente libre de violencia, con oportunidades de desarrollo y con buena salud y formación. Aunque el gobierno no muestre resultados favorables en tal sentido, (que debería hacerlo, pues esa es su responsabilidad) yo hago todo lo posible por hacerlo desde mi profesión de educador. No me queda de otra, ¿y usted, amigo lector, hace la suya?

lunes, 27 de julio de 2015

Más allá del #BuenVivir



Cada sábado, los discursos del presidente suelen ser esperanzadores. Destaca los avances de su gestión y  hace, siempre, un llamado a la unidad y a la participación. También aprovecha a desligarse de las críticas y de los malos números que refleja Medicina legal, el bajo crecimiento económico, y el ambiente de zozobra que viven los cuerpos de seguridad. 

Entiendo al presidente cuando hace un llamado a ser optimistas, su interés por trabajar juntos,  su afán por ayudar a estas comunidades con donativos médicos y agrícolas, pero lo que no me queda claro es su concepto de Buen Vivir. Lo logrado por el ejecutivo ha sido importante, pero considero que se ha dejado de lado lo importante y a la vez lo urgente. La seguridad del país es importante y urgente. Al menos yo, estoy cansado de vivir con miedo. Me cansa ver a mi gente vivir con miedo. Me estremece encontrar comunidades controladas por pandillas, saber que hay colonias donde se prohíbe la entrega de recibos de servicios básicos, lugares donde, incluso, se les ordena a las mujeres cambiarse el “look” .  

Buen Vivir, para mí, es vivir con la seguridad de poder desplazarme a cualquier colonia sin temor a ser interrogado o asesinado. Buen Vivir es poder iniciar un negocio con la certeza de no ser extorsionado ni amenazado de muerte. Un Buen Vivir es contar con instituciones de seguridad más confiables y fuertes. Buen Vivir no es solo entregar computadoras a los niños, sino procurar que esos niños, esos adolescentes, estén seguros y no sean obligados a integrarse a la pandilla.

Felicito al señor presidente por llevar estos festivales a cabo, pues sé que busca propiciar espacios para la convivencia en las familias salvadoreñas, pero una vez finalizado el acto, todo vuelve a la realidad, y el control del barrio vuelve a tomarlo la pandilla.

He leído el Plan El Salvador Seguro y he analizado cada uno de sus ejes. Tengo grandes expectativas para que todo eso se cumpla. Esperaría que dentro de un año, el negocio que está frente a mi colonia deje de ser extorsionado, que el señor que vende pan pueda volver a venderlo aquí, sin temor a ser asesinado porque viene de otra parte. Esperaría que mis estudiantes dejaran de desertar del instituto porque los amenaza la mara de esa zona. Me encantaría que todo eso se materializara y nuestros líderes actuaran con más contundencia contra estas estructuras de terror. No basta con robustecer la presencia del estado en los barrios y colonias, sino cortar, de tajo, todo el accionar e influencia de estas organizaciones criminales. Sé que no será fácil, y que se necesitará del apoyo de la empresa privada, ONG, y la ciudadanía en general, pero el ejecutivo debería comenzar por tener un rol más protagónico y mantener una postura más firme contra los delincuentes. Solo así lograríamos tener un verdadero Buen Vivir, más allá de festivales y donativos de momento. Un país que deje de vivir bajo la sombra  del miedo y dé paso a una sociedad más justa,  con más oportunidades y con una verdadera paz.  A eso le llamaría yo un verdadero #BuenVivir. ¿Podrá hacerse realidad en el país?

jueves, 25 de junio de 2015

Sobre la necesidad de una política pública docente en El Salvador

Imagen tomada de transparenciaactiva.gob.sv

El informe McKinsey del 2007: Cómo hicieron los sistemas educativos con mejor desempeño del mundo para alcanzar sus objetivos, reveló que el nivel educativo de un país depende de la formación, motivación y aprendizaje permanente de sus profesores, y esto no es de extrañar. Sin importar los nuevos planes o programas que surgen con cada gobierno, los docentes han sido pieza fundamental en el desarrollo educativo de nuestra nación. En países como Singapur o Japón, el maestro goza de un enorme prestigio social, no solo por sus altos ingresos económicos, sino por la valoración cultural que se tiene de ellos. Ser maestro en países desarrollados como Finlandia o Corea del Sur no es una oportunidad más, sino un privilegio que pocos tienen.

En El Salvador, por otro lado, desde hace algunas décadas la imagen del docente ha ido en deterioro. No resulta extraño encontrar a la carrera docente como mal pagada, o donde “cualquiera” se puede desempeñar, cuando en décadas pasadas, los maestros gozaban de un alto estima tanto en las zonas rurales como urbanas. Quizá, estos cambios se deban a una nueva formación de maestros (ahora asignada a las universidades) y a sus procedimientos de ingreso al sistema público nacional (a través de un tribunal calificador que no toma en cuenta la calidad de los enseñantes). Antaño, el Estado era el responsable de instruir a los formadores y asignarlos en un centro de estudios. Las Escuelas Normales, fundadas por el presidente Gerardo Barrios, eran verdaderas academias educativas donde solo los candidatos más aptos podían graduarse y ejercer como profesores. La docencia era vista como una vocación y como una enorme responsabilidad social, no solo por el mismo gremio, sino por la sociedad en general.

En la actualidad, esperamos que los maestros den el ciento por ciento en su trabajo, que se preocupen por el aprendizaje significativo de sus alumnos y que dejen huella en su escuela y comunidad, pero estas expectativas, por más auténticas que sean, se hace difícil cumplirlas si no se cuenta con una formación docente de calidad, con incentivos salariales y formación continua, ni con un sistema nacional de evaluación docente. En pocas palabras: si no existe una política educativa de nación que garantice contar con buenos profesores por vocación, competentes y motivados.

El documento Profesores excelentes: Cómo mejorar el aprendizaje en América Latina y el Caribe, del Banco Mundial, propone tres desafíos básicos: reclutar, desarrollar y motivar a los docentes eficaces. El estudio menciona países como Brasil que han alcanzado notables avances en su desarrollo económico y social gracias a un mayor control en estos tres aspectos. Esta sería una buena hoja de ruta para empezar, pero los cambios deben ser lo más pronto posible y con la participación de todos.


Hace falta mucho para alcanzar la calidad de educación que deseamos, máxime con los índices de baja matrícula, deserción escolar y el constante acoso a maestros y estudiantes por parte de las estructuras criminales, pero la verdadera dignificación del magisterio consiste en reconocer que los buenos maestros hacen la diferencia, y que en la medida que existan más y mejores maestros se podrán cambiar muchas realidades, incluso, la de todo un país. 

domingo, 22 de febrero de 2015

La boda de mis padres | Efemérides de familia

Aquí, unas fotos familiares de hace algunos años: la boda civil de mis padres. Un evento sencillo, donde nos reunimos, familiares y amigos, en casa de mi tía Chayo.



"Marido" y "Mujer". 

Acta de Matrimonio (casi 22 años después).



El Pastel de Bodas


Cantando canciones de Leo Dan con la Tía Eu, el Chele Neto, Tía Rosy y Sandra 



German, yo, Chele Neto y Denis.


Y el brindis.

Nuestra familia parece ser normal, pero no es así. Es una vorágine. Hay muchas más fotos de esa noche, pero decidí compartir solo estas. Gracias a Dios y a la vida por mantener estos recuerdos y a la gente y amigos cerca, a pesar del tiempo. Una noche que marcó nuestras vidas. La vida, tan corta que es la vida.

martes, 27 de enero de 2015

Los troles no abonan a la contienda política


Hace unos días publiqué un texto donde cuestioné el comportamiento del candidato a la alcaldía de San Salvador por el FMLN, y por ende, su proyecto político. Surgieron muchos comentarios encontrados, (y era de suponerse) pues no esperaba que mi opinión coincidiera con la de tantos. Lo que me pareció extraño fue que, a los pocos días, alguien intentara hackear mi cuenta de gmail, y días después, varias cuentas, entre ellas una denominada “Arena nunca más” comenzaran a agredirme en twitter. Al principio lo tomé con humor, y hasta me causó gracia (les di "Rt" a muchos), pero cuando lo pensé con mente fría, lo encontré preocupante.

Hasta donde sé, aparentemente muchas de estas cuentas están ligadas a los asesores de campaña del señor Bukele, y me extraña, de verdad, que alguien que divulgue “nuevas ideas” no las infunda en su mismo partido y seguidores. En mi texto solo expresé lo que opinaba de ese candidato, haciendo uso de mi derecho de libertad de expresión. ¿Por qué resulta eso escandaloso? Lo que me alarma son los índices de agresión cuando no se está alineado al pensamiento del actual gobierno. Veo peligrosas este tipo de acciones, vengan de donde vengan; y es triste que existan personas que, desde el anonimato, difundan odio y ataquen a cualquiera que no coincida con su ideología política. Sencillamente, si queremos debate y compartir ideas para una mejor cultura democrática, con un ejército de troles no se vale. Si alguien no coincide con el pensamiento de alguien más, lo más ético y responsable sería expresarse con nombre y apellido, y no esconderse en el anonimato y cuentas falsas. A mí no me afectan en lo más mínimo, pero en la comunidad virtual generan tensión, desinformación, intolerancia, y eso, a su vez, genera un mayor caos en el clima político y social de nuestro país (como si no tuviéramos suficiente con la violencia social en la que vivimos). 

Al menos yo, cuando leo un comentario que no comparto, lo ignoro; o si me parece interesante, lo cuestiono y trato de solicitar más argumentos al autor, siempre de forma razonable y respetuosa. Hago lo que cualquier persona sensata haría.

En el libro "Defensa apasionada del idioma español" Álex Grijelmo cita a Fernando Savater cuando dice: "Hablamos, pero no conversamos. La conversación no consiste en ladrarse órdenes o amenazas. Conversar es un acto de inteligencia, de humor, de buenos argumentos". Lo mismo podrían hacer estas personas que se dedican a la campaña sucia: llevar a cabo un acto de inteligencia. Es más, a estas personas le voy a dar una nueva idea de verdad: salgan de las sombras, dejen de hackear cuentas y exprésense con sus nombres y apellidos. Les aseguro que sus palabras hasta podrían tener un mayor peso para la gente que quiere construir un mejor país (y no hablo necesariamente de políticos). Mucha gente, en el pasado, murió para alcanzar este tipo de libertades. ¿Por qué desaprovecharlas entonces? 


Posdata necesaria: expresé mi pensamiento sobre el señor Bukele tomando en cuenta sus acciones como político. No lo conozco como persona. Sé que ha ayudado a mucha gente en Nuevo Cuscatlán, y eso me alegra. No he emitido opinión sobre los demás candidatos porque siento que no han entrado verdaderamente en la contienda política. Ojalá lo hagan pronto y se muestren también en un debate de mucha altura.

sábado, 24 de enero de 2015

Los 5 mejores destinos turísticos de San Salvador

Hace unos años vinieron mis primos de Estados Unidos, y como soy un aficionado a la vagancia, hice una improvisada lista de los mejores lugares a los que podíamos ir.
La lista quedó más o menos así, y creo que les podría servir si alguna vez la hacen de guías turísticos:


El primer lugar que se me vino a la mente fue Los planes de Renderos, el principal destino turístico de los capitalinos por su clima fresco, pupuserías, mirador y Parque Balboa. Es ley visitar "Los Planes" al menos una vez al mes. Este lugar tiene un clima fresco, y espacios para practicar ciclismo o simplemente disfrutar del atardecer en una banqueta. Más al sur, a unos kilómetros de ahí, está la Puerta del Diablo, donde se puede practicar canopi, escalar los peñascos, comprar artesanías y presenciar puntos artísticos en el lugar.


Luego pensé en el Parque Nacional El boquerón. Un lugar buenísimo para pasear, tomar café o comer fruta silvestre. La primera vez que fui, me la pasé increíble contemplando el enorme cráter, sintiendo la brisa fresca y aprendiendo mucho en el museo del lugar. A las afueras hay venta de frutas, elotes y artesanías. No es necesario contar con un vehículo de doble tracción para subir, pero sí uno con buenas llantas, pues en invierno, el camino se pone liso. Al anochecer, uno puede pasar por cualquiera de los restoranes o cafés que hay en el camino. Una experiencia única. 


En una tercera ruta pensé en El puerto de La Libertad, que aunque no es parte de San Salvador, está a solo 45 minutos de la ciudad. El principal atractivo del puerto es su muelle y su malecón. Ahí se puede comer un coctel de mariscos de 3 a 5 dólares, o consumir cualquier otro platillo del mar a un muy buen precio. Personalmente, me gustan los restoranes que hay en el malecón y su vida nocturna. Hay bandas musicales que llegan a poner un buen ambiente, también espectáculos de malabaristas y jóvenes de la localidad que disfrutan surfear en las cercanías. En la megaplaza, uno encuentra artesanías, hamacas, tablas de surf y cualquier otro tipo de artículo o recuerdo de las playas de El Salvador.



El Paseo El Carmen es otro atractivo turístico que no está en San Salvador, pero por su proximidad tuve que enlistarlo. "El Carmen" ha sido un exitoso proyecto que ha robado mucha  vida nocturna a la Zona Rosa. Ahí hay bares, restoranes, discotecas, karaokes, etc. Es todo un proyecto que ha impulsado la alcaldía de Santa Tecla junto a la empresa privada del municipio. Realmente es muy recomendable visitarlo viernes y sábado en la noche.  


Apulo es otro destino que había desdeñado, pues siempre creí que era un lugar sucio y peligroso. Siempre que mencionaban "Apulo", me daba miedo, pero no fue hasta hace unos meses que lo visité y quedé impresionado por la seguridad, el aseo y la belleza del turicentro. Este ha sido otro esfuerzo de la alcaldía de Ilopango y el MITUR que se ha hecho notar. Definitivamente lo recomiendo en este top 5. 

Si están en San Salvador, no pueden dejar de visitar estos destinos. También pueden visitar Suchitoto o Joya de Cerén, pero no pertenecen a San Salvador, y están un poco más lejos. No puedo descartar el Museo de Antropología David J. Guzmán para los amantes de la ciencia y la historia, así como el Jardín Botánico. Estos son solo algunos lugares que pueden visitar en nuestro lindo El Salvador.

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