Me preocupa escuchar lo que la gente dice. Me preocupa escuchar cuando comentan que votarán por X partido porque preferirían morir a votar por otro. Escuchar frases como "voto por el Frente aunque hagan mal las cosas" es preocupante. Es como escuchar a alguien que dice: "amo a mi marido aunque me pegue" o "no me saldré de esta casa aunque se la lleve el río". Deprimente. Una idea así es bastante pobre y cerrada. Una idea así hace un tremendo daño al desarrollo de cualquier país.
Hago esta reflexión porque hace algunas semanas leí de un amigo bloguero, de mi estimado JC Sura, algo que me llamó la atención, y fue eso: dijo que era un incondicional del FMLN. Al principio me hizo gracia pues yo también me considero de un pensamiento de izquierda, pero de una izquierda diferente, no como la que actualmente gobierna el país. Entiendo que todas las fuerzas políticas tengan su voto duro. Que en las encuestas (manipuladas o no) Handal tenga un colchón del 12% del electorado frente a Norman Quijano no me extraña. Siempre hay gente que vota por el color, por la bandera, por los ideales, por la historia. Pero, yo me pregunto, ¿quiénes representan estos ideales ahora?, ¿qué clase de persona transfigura estas propuestas?, ¿son inteligentes?, ¿de qué forma realizan su campaña?, ¿su equipo de trabajo es profesional y competente? La mayoría de los votantes no lo saben, no lo ven, no lo entienden, y eso sí es triste.
Hace algunas semanas leí el slogan "Defiende tu voto" y me pareció interesante (como el "Yo voto por persona" de los IndignadosSV), pensé que se trataba de una iniciativa ciudadana o algo así pero resultó ser la campaña particular de Ana Vilma de Escobar (una campaña sobre regalar choripanes en el centro, bailar con indigentes y echar tortillas con las señoras del mercado). Analicé la frase y todavía me pareció muy buena, y me dije: defender el voto significa votar por gente inteligente, con proyectos inteligentes, y un equipo humano capaz de resolver los problemas de una comunidad sin importar el partido político al que pertenezca.
La idea es, después de todo, trabajar bien, lejos del color de una bandera política. Santa Tecla es ejemplo de ello: la mayoría del electorado, de derecha o de izquierda, ha apostado por el Licenciado Óscar Ortiz y su equipo de trabajo. Siempre he creído que la gente competente es la que da más de lo que se espera de ella; y este municipio ha cambiado la forma de vivir y sentir de sus habitantes involucrándolos en las actividades culturales, educativas y económicas de su comunidad. Ha hecho de sus oportunidades, fortalezas, y su esfuerzo se ha hecho notar.
De ser voto duro, al menos, me abstendría de ir a las elecciones. Pero como no lo soy, y sé que dentro de cada partido hay gente con ganas de hacer bien las cosas, me detendré a observar quiénes de verdad merecen una oportunidad de gobernar un municipio, sin importar si mi voto se "desperdicia" (¿se desperdician los votos?, ¿usted qué cree?), sin importar si el candidato es de derecha o de izquierda, de arriba o de abajo, de un lado o de otro. Porque la incondicionalidad de votar por un partido, es decir, el fanatismo, nos condiciona a un futuro obstinado e irracional (el voto es una herramienta demasiado valiosa como para desperdiciarla).
A mi me toca votar en Mejicanos, y no votaré por Roger Blandino Nerio. Cualquiera que viva en este municipio sabrá que su gestión ha sido pobre, desordenada e ineficiente. Los ideales, la historia, y los colores se concretan en proyectos buenos para la gente, y este partido, esta gestión, se ha quedado corta, demasiado corta y lenta como para transformar a Mejicanos en un municipio diferente.
A mi me toca votar en Mejicanos, y no votaré por Roger Blandino Nerio. Cualquiera que viva en este municipio sabrá que su gestión ha sido pobre, desordenada e ineficiente. Los ideales, la historia, y los colores se concretan en proyectos buenos para la gente, y este partido, esta gestión, se ha quedado corta, demasiado corta y lenta como para transformar a Mejicanos en un municipio diferente.
A estas alturas no hay que preguntarnos a qué partido político pertenece un candidato, sino qué tan eficiente es. Al fin y al cabo son nuestros servidores públicos y así es como hay que tratarlos.











