viernes, 1 de mayo de 2020

Adopté a un perrito abandonado

A finales del año pasado, en medio de una actividad educativa con mis estudiantes de quinto grado, nos topamos con un perrito abandonado. Digo que estaba abandonado porque se encontraba en un lugar donde no debía estar: en medio de nuestro huerto escolar.

Las indagaciones nos llevaron a concluir que el animal procedía del mercado de San Ramón, a unos pasos de donde se halla nuestro huerto. Una de las vendedoras lo había encontrado semanas atrás, lo adoptó, pero decidió abandonarlo luego de que un gato le sacara un ojito. El perrito se encontraba herido, con su ojo todavía colgando de su cuenca.


Yo no estaba en condiciones de adoptar a un perrito. Pensé que sería difícil cuidarlo y brindarle todas las atenciones que necesitaba. Ese día me fui con la esperanza de que alguien de buen corazón se apiadaría de él y se lo llevaría (esa esperanza cómoda que nos impide actuar en el momento), y así pasé el martes, miércoles y jueves.

El viernes comprobé que el animal seguía ahí, sufriendo, con su ojo totalmente infectado y en peor estado de como se hallaba el lunes, entonces tomé la decisión de llevarlo a una veterinaria para que lo trataran de emergencia y lo curaran. Pensé que luego decidiría qué hacer con él.

A veces el destino nos obliga a tomar ciertas decisiones, y el corazón nos dicta cuál es la correcta. Yo supe que no podía dejar a ese cachorro ahí, a esperar que se muriera de una infección y malnutrición. Tampoco podía seguir con la esperanza de que alguien llegara a traerlo. Por eso, al día siguiente,  llegamos con Ruth y lo llevamos para que recibiera asistencia médica.



Julián Alegría de la veterinaria Modelo nos recibió amablemente y decidió intervenirlo. Debo decir que hizo un gran trabajo. El perrito salió muy bien de la operación, y luego de un par de días, una vez recuperado, decidimos adoptarlo y llamarle Capi.



No fue una decisión fácil, porque ambos sabíamos de los cuidados que requiere tener un perro; sin embargo, nos arreglamos y vimos con buenos ojos el comportamiento amable del animal. Es un perrito muy educado, juguetón y cariñoso, y no tardó mucho en conquistarnos el corazón.

Después de meses de cuidados y atenciones puedo decir que Capi se encuentra gozando de buena salud. Ha subido de peso y cumple sus funciones de perro guardián (sabe ganarse muy bien sus tortillas), y tengo que admitir que ha sido una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida. Capi ahora es parte de nuestra familia. Muchos amigos lo conocen ya. Otros, nos aportaron mucho en su proceso de recuperación (a esos amigos les estaremos eternamente agradecidos). No sabemos mucho de su vida pasada, calculamos que tiene de 2 a 3 años, pero de lo que sí estoy seguro es que ha traído compañía y cariño a nuestro hogar.


Dejo estas palabras como experiencia positiva para quienes tienen pensado adoptar algún cachorro. Estos animales están necesitados de amor y cariño, y saben retribuir esas atenciones en un 100%

Capi ha cambiado nuestras vidas. Aveces me pregunto si fue él quien nos rescató a nosotros. 

lunes, 27 de abril de 2020

Desafíos de nuestro sistema educativo, luego del Covid-19


Nadie puede negar los profundos cambios que dejará la pandemia del COVID-19 en nuestras sociedades una vez que termine. Tampoco podemos ignorar que este virus ha puesto a prueba a nuestras instituciones públicas, nuestro sistema económico, de salud, y por supuesto, nuestro sistema educativo. 

Dicho impacto debería llevarnos a reflexionar sobre algunos aspectos que caracterizan a nuestra educación pública y que convendría mejorar durante la etapa postpandemia. Sé que a lo mejor es demasiado pronto para hacer este tipo de valoraciones; sin embargo, hay elementos que deben considerarse en la marcha y que deberían repensarse. 

Ante la emergencia, ¿cómo ha sido la capacidad de respuesta de la escuela pública? ¿Con qué recursos, herramientas y asignaturas deberíamos contar o mejorar una vez termine esta situación de aislamiento? 

Analicemos el recurso humano. La edad promedio de las y los docentes en el sistema público, según esta investigación publicada en la UCR, es de 46 años. Podemos decir que contamos con una planta docente bastante madura. En el centro educativo donde me desempeño, por mencionar un ejemplo, solo dos docentes somos menores de 40 años, mientras que mis diez colegas restantes rondan los 50. En cuanto a la formación académica, un 71.74 % de las y los docentes cuentan con el grado de profesor, y sólo el 21.76 % tienen el grado de licenciatura, según el boletín estadístico N° 16 del año 2018 del Ministerio de Educación, MINED; mientras que los colegas que poseen un posgrado no llegan ni al 1 %. Podríamos interpretar, pues, que el nivel académico del magisterio nacional es bastante bajo, tomando en cuenta que los años de formación para optar por el título de profesor son solo tres. Si bien, el MINED cuenta con un Plan de Formación Docente orientado a formar especialistas en distintas áreas, dicho proceso no cuenta con una participación masiva de maestros. Tampoco se implementan capacitaciones para desarrollar habilidades tecnológicas e informáticas, como el manejo de programas educativos, herramientas tecnológicas, plataformas educativas, entre otras. El reto, en este caso, es renovar la planta docente y especializarla no sólo en las áreas disciplinares del programa, sino en el manejo de la tecnología como apoyo didáctico. 

Este año tuvimos dos excelentes oportunidades para que los maestros en edad de retiro se jubilaran y dieran espacio a maestros jóvenes. Lamentablemente, el ejecutivo vetó las reformas a la Ley de la Carrera Docente que impidieron que esto se pusiera en marcha. 

 En cuanto a las herramientas tecnológicas, la ministra Carla Hananía de Varela reportó hace algunos meses que los centros educativos que cuentan con internet son solamente el 25 %, y que su apuesta para este año será ampliarla al 52 %. Sin embargo, hasta el momento el MINED no cuenta con una plataforma virtual para el acompañamiento educativo en casa; mucho menos con un centro de cómputo o aula informática en las escuelas, pues sólo el 29 % de las instituciones cuenta con este recurso. ¿Se imaginan nuestro sistema educativo totalmente virtualizado? Esa ha sido una de las apuestas que pretende llevar a cabo el presente gobierno, y esperaría que comenzaran a implementarla lo antes posible. 

Otro reto por considerar es el desarrollo de competencias socioemocionales en nuestra comunidad educativa. Hasta la fecha, no he logrado identificar asignaturas ni contenidos en nuestros programas de estudio que nos orienten al fortalecer la empatía, el autocontrol, el trabajo colaborativo, la resolución de conflictos, entre otros. Edgar Morin, en su libro “Los siete saberes necesarios para la educación del futuro” nos plantea la necesidad de saber enfrentar las incertidumbres. La situación que estamos viviendo hoy en día genera zozobra, ansiedad, ¿no deberíamos saber gestionarla? ¿No convendría mejorar nuestra capacidad de abordar las problemáticas de nuestra comunidad desde una dimensión social y ética? Es perentorio, pues, reorganizar el currículo y adaptarlo para educar en convivencia e interdependencia social. 

Por otro lado, estamos siendo testigos de un resurgimiento maravilloso de la naturaleza: ríos, lagos y playas menos contaminadas, distintas especies salvajes en un espacio libre de la depredación humana, menos emisiones de CO2… la pregunta del millón es: ¿estamos educando para esto? Sería el momento oportuno para adecuar también nuestros programas educativos y comenzar a potenciar temas como la conservación y protección de la biodiversidad en nuestro entorno. 

Me parece urgente hacer estas y otras consideraciones sobre los cambios que se vienen y la forma de superarlos satisfactoriamente. Suponer que la vida, tal y como la conocemos, no cambiará luego de esta crisis sería totalmente ingenuo. Es de esperarse, por tanto, que para iniciar estos cambios se cuente con una mayor carga presupuestaria para el MINED para el próximo año fiscal. 

En el Plan Educativo Cuscatlán, afortunadamente, hay cabida para estas y otras reformas, puesto que sus prioridades son: la dignificación docente; la pertinencia pedagógica y curricular holística; el fortalecimiento de la gestión instituciona; innovación de la legislación educativa; y tecnologías e innovación educativa. Para finalizar, pienso que esta cuarentena debería ser vista como una oportunidad para reflexionar y hacer de nuestra escuela pública un espacio más efectivo para el aprendizaje, o incluso, ir un poco más allá e involucrar a la televisión y radio estatal para que vuelvan a ser un poco más culturales y educativas. 

Esperemos que cuando la emergencia termine, las autoridades del MINED hagan esta misma reflexión y sienten las bases para iniciar con estos y otros cambios pertinentes para la educación de la niñez y juventud salvadoreña.

Texto publicado en Disruptiva.

domingo, 5 de abril de 2020

¿A qué debe su nombre el municipio de Mejicanos?


Porción del Lienzo de Tlaxcala


A mediados de 1524, Pedro de Alvarado y Contreras emprendió la conquista de los territorios del señorío de Cuscatlán con más de un centenar de españoles y con miles de nativos tlaxcaltecas, cholulecos, mexicas, acolhuas, mixtecas, entre otros, conocidos genéricamente como “mejicanos” y mencionados en los documentos históricos como “indios auxiliares” o “indios conquistadores”. El mismo Alvarado describió en sus cartas de relación el papel que jugaron estos guerreros y la bravura de los defensores nahuas, conocidos posteriormente como “pipiles”.

Luego de la fundación y la refundación de la villa de San Salvador, en 1528, la zona se convirtió en un centro de operaciones militares destinada a apaciguar las constantes insurrecciones pipiles, y al igual que Almolonga (posteriormente Ciudad Vieja, en Guatemala), la villa de San Salvador tuvo un nutrido barrio de mejicanos que servía a la vez como destacamento auxiliar. Estos “puestos de avanzada” no fueron exclusivos para Guatemala y San Salvador. Según Pedro Escalante Arce, en su investigación Los tlaxcaltecas en Centro América, existieron asentamientos similares en la antigua villa de La Trinidad de Sonsonate y en la villa de San Miguel de la Frontera, así como en la actual Comayagua, Honduras.

Estos “indios conquistadores”, cuyo fin era poblar y resguardar la zona ocupada, contaron también con algunos privilegios a diferencia de los nativos sometidos: recibieron la categoría de caciques, nunca fueron sujetos a repartición de encomienda entre españoles, y conservaron cierta autonomía social y económica por un tiempo. Las relaciones de confianza entre europeos y mejicanos fue tan estrecha que incluso el primer matrimonio documentado en nuestro país fue entre el español Francisco Castellón y Catalina Gutiérrez, una mestiza de madre mixteca. 

Luego del traslado de San Salvador al Valle de las Hamacas, en 1545, el barrio de los Mejicanos se estableció al norte de la actual capital, lugar donde aún perdura. Para 1740, la descripción del alcalde Manuel Gálvez Corral, mencionó la existencia de 213 indios tributarios en la villa de los Mejicanos. En 1770, el arzobispo Pedro Cortés y Larraz, en su Descripción geográfico-moral de la Diócesis de Goathemala, documentó un total de 1746 habitantes. Para 1807, el intendente Gutiérrez y Ulloa en su Estado general de la Provincia de San Salvador, contabilizó “1800 almas que cultivan maíz, caña dulce y brava”.

Para finales del siglo XIX, podríamos decir que la personalidad de Mejicanos ya se había diluido totalmente: su cercanía con San Salvador y su abundante comercio y destino de paso atrajeron a nuevos pobladores y personajes. En un informe municipal del 24 de noviembre de 1860, se establece lo siguiente: “...los primitivos del pueblo conservan idea, que el nombre de Mejicanos significa lugar de refugio en que se situaron los tlaxcaltecas de México, comprobando los vestuarios que los antiguos usaban, llenos de colores y alegorías bordadas y el idioma que hablaban y que ahora han olvidado es el náhuat”.

En la actualidad, el municipio de Mejicanos cuenta con 140,751 habitantes, y sus principales actividades económicas son la industria y el comercio. A excepción de su escudo, que contiene la figura de un indígena sosteniendo una mazorca de maíz, poco o nada hace referencia a su pasado tlaxcalteca: ni una calle, ni un parque, ni siquiera un mural o una tienda. El desconocimiento de esta trascendencia histórica en sus propios habitantes parece más que evidente: sin Mejicanos, quizás nunca hubiese existido San Salvador. Es decir, sin el apoyo de sus principales aliados, nuestra ciudad capital probablemente nunca se hubiese establecido ni prosperado como lo hizo a través del tiempo.

Este año 2020 podría ser un buen momento para proyectar nuestro municipio como el referente histórico y cultural que es, no sólo a nivel nacional, sino a nivel internacional. Dicha proyección podría alcanzar incluso hasta el Estado de Tlaxcala, México, y (¿por qué no?) aprovechar la oportunidad para realizar un hermanamiento de ambas ciudades.

Es necesario reconocer y promover la particular ascendencia de nuestro lugar de origen. Divulgar documentos históricos como el Lienzo de Tlaxcala, por ejemplo, sería reafirmar la importancia de nuestro pasado innegable, un pasado indígena que contribuyó a nuestro presente mestizo, producto de la unión de sangre europea, africana e indígena, tanto lenca, pipil como tlaxcalteca.

¿Estarían dispuestas nuestras autoridades a potenciar esta iniciativa?        
Me gustaría pensar que sí.


lunes, 17 de febrero de 2020

El gobierno del espectáculo


Arículo publicado en Disruptiva


En la película Gladiador (2000), Cómodo (Joaquin Phoenix) se enfrenta, luego de ascender al poder, a un senado romano dividido, elitista y alejado de la realidad del pueblo. Sentencia, con pasión y no poca altanería, que la plebe es su hijo y él será su padre, y que le brindará el mayor y más grande espectáculo nunca antes visto: el circo romano.

Panem et circense o “Pan y circo” fue una estrategia utilizada por los emperadores para mantener a la plebe distraída de los principales problemas que afectaban al imperio. Como herramienta política, buscaba dar una falsa impresión de bienestar presentando a la ciudadanía situaciones que la movían a la excitación, mientras se olvidaban por un tiempo (o varias semanas) de problemas críticos como el hambre, la delincuencia, etc.

El abuso del espectáculo como política pública es una tendencia a nivel mundial que se mantiene vigente hoy en día. Presidentes como Donald Trump, AMLO y el presidente de nuestro país, Nayib Bukele, acostumbran a privilegiar la forma por sobre el fondo, hasta límites intolerables.

Un ejemplo de ello fue la construcción del puente “María Chichilco”, hecho que reforzó la narrativa de presentar modestas obras como hechos extraordinarios. El Ejecutivo prometió su construcción en un tiempo récord de tres días, pero el puente fue entregado 177 días después. A pesar de esto, su inauguración fue suntuosa, con flashes y lágrimas, y con el subtítulo del mayor logro alcanzado en los últimos tiempos.
Frases como “Por primera vez en la historia” y “Nunca antes visto” se volvieron un estribillo trillado, cansino, repetido hasta el hartazgo durante días por ministros y cuentas gubernamentales que tuitearon cada diez minutos las fotografías del puente y de la ministra, cuyo Ministerio aún no ha sido creado.

Para esos días, también ocurrió otro hecho que rayó en el descaro: la extensión del TPS a los salvadoreños residentes en EE.UU. Bukele y el embajador Ronald Johnson montaron, en cuestión de horas, una versión que sería desmentida esa misma tarde por la Oficina del Departamento de Servicios Humanos (DHS). El presidente lo manejó, otra vez, como un logro, fruto de las excelentes relaciones diplomáticas con el gobierno norteamericano, pero el beneficio también fue para Nicaragua, Honduras, Haití, Nepal y Sudán. ¿Cómo podía ser eso? El montaje se vino abajo, y sus seguidores no alcanzaban a digerir esta respuesta.

Por otro lado, la crisis del agua marcó otro punto en el libreto del espectáculo mediático. El presidente y sus ministros, luego de innumerables quejas, aceptaron que ANDA proveía agua contaminada. Y mientras resolvían el problema, improvisaron un plan de contingencia que consistió en  fotografiar a ministros y ministras repartiendo botellitas de agua en algunas colonias de la capital. De nuevo, se vendió la narrativa de la respuesta inmediata, pero el montaje fue tan malo que incluso en este video se muestra una fila de empleados trasladando garrafas de un lugar a otro, teniendo un montacargas justo detrás de ellos. Nuevamente: abuso del espectáculo e improvisación.
Sin embargo, los hechos del 9 de febrero marcaron un antes y un después en la permanente agenda mediática.  Bukele nos recordó a Cómodo rodeado de su guardia pretoriana justo antes del duelo con Máximo Meridio (Russell Crowe). El presidente arengaba a una plebe enardecida que gritaba “¡Insurrección!” a las puertas del Palacio Legislativo. Irrumpió en el parlamento salvadoreño y luego "habló con Dios”. Mientras todo esto ocurría, los curules de los legisladores estaban rodeados por un centenar de soldados empuñando sus fusiles en una actitud desafiante, hecho que contraría totalmente sus funciones constitucionales.
Este fue un duro revés para Bukele. La comunidad internacional condenó su espectáculo, tildándolo de autoritario y de conducirse a la manera de un dictador. Incluso sus aliados políticos, así como diferentes organizaciones sociales y empresariales, repudiaron el hecho. Sin embargo, Bukele  trató de matizarlo.
Para terminar, podríamos afirmar que a este gobierno le interesa más un mensaje que suene bonito a que sea cierto, que una fotografía es más valiosa que resolver las necesidades reales de la población, o que aumentar el presupuesto de publicidad es prioritario a comparación de una compensación económica para maestros en edad de retiro. Porque precisamente Bukele juega a eso: su comunicación política gira entorno a las emociones, su maquinaria propagandística (páginas y redes sociales) apela a los sentimientos, a poses salvadoras, a respuestas inmaduras, y a administrar la animosidad hacia “los mismos de siempre” actuando como “los mismos de siempre”, obviando la sensatez del diálogo, la concertación, la discusión y el análisis de propuestas serias para la coyuntura del país.  Razonar (como si de Cómodo se tratara) no está dentro de la estrategia mediática del presidente.

El plan “Pan y circo” podrá funcionarle algún tiempo, pero el desarrollo y la libertad de nuestro país se vería seriamente minada por el populismo, la intolerancia, la corrupción y el fanatismo que ha comenzado a causar estragos con sus actitudes autoritarias, tanto en redes sociales, como en su gestión presidencial.
¿Funcionará el espectáculo hasta el 2024?
Haga usted sus propias conclusiones.

martes, 5 de noviembre de 2019

Enchuchar, pepenar, chimar y otros salvadoreñismos


Nuestra forma de hablar dice mucho sobre la manera en cómo vemos al mundo. De hecho, si hiciéramos un riguroso examen, probablemente nos permitiría comprender más sobre nuestros orígenes culturales y perfil psicológicoNuestra habla nos define, pues es una manifestación de nuestra identidadEscritores como Salarrué con sus Cuentos de barroJosé María Peralta Lagos, y aún antes, Arturo Ambrogi, plasmaron el registro lingüístico deambiente rural salvadoreño a inicios del siglo XX en sus obras costumbristas 
Algunos de estos salvadoreñismos todavía perduran, otros han ido evolucionando, y están los que se han adherido a nuestro léxico gracias a la ingeniosidad de nuestros hablantes (los neologismos). Pedro Geoffroy Rivas brindó valiosos aportes al respecto en sus libros Lengua salvadoreña (1978) y El español que hablamos en El Salvador (1969)donde sentó las bases del primer estudio moderno sobre el legado indígena a nuestro léxicoadaptaciones fonológicas, cambios semánticos, sintaxis, etc. 
Chúchupor ejemplo, es perro en náhuat, y se modificó a chucho. Chunchucúyuhoy pronunciado chunchucuyo, significó vagina, pero hoy en día hace referencia a la cola de las aves (es el nombre, incluso, de un tema musical salvadoreño). Xima shimacuyo significado original fue raspar, se le atribuye hoy a la ejecución el coito (chimar)Pehpena es recoger, y podría decirse que aún conserva su significado original cuando decimos pepenar. Malacat, hace referencia a un instrumento para hilar, y mutó a malacate o persona perversa. Encontramos, también, ejemplos del náhuat en varios topónimos, tales como Ayutuxtepeque, o “Cerro de los armadillos”, o Texistepeque o “Lugar o cerro de caracoles”, o Teotepeque, o “Lugar o cerro sagrado”.  
Sin embargo, sería un error limitar los salvadoreñismo únicamente a los nahuatismosEl Diccionario de salvadoreñismos de Matías Romero es otro texto fundamental para comprender los referentes de la creatividad lingüística de los salvadoreñosEn él encontramos neologismos o palabras inventadas, así como cambios semánticos aún de uso, como chero o chera, que refiere a amigo o amiga (usado exclusivamente en El Salvador). Jumper es un anglicismo que significa abrigo, y fue modificado por nosotros a chumpaCapturar, detener, es también enchuchar; y para sustituir una expresión soez solemos decir “vos tumblimbli. 
¿Cuándo aparecieron estas palabras? ¿Quiénes las popularizaronEstas son incógnitas que muchos lingüistas todavía ignoran. El término guanacotan popular entre nosotros, es aún centro de discusión de muchos académicos: mientras unos remiten su origen al nombre decamélido sudamericano, otros, apuntan a un apodo originado en Guatemala para referirse a los “provincianos” durante el siglo XIX 
De cualquier modo, no podemos negar que todo este “caliche” guarda una carga significativa sobre nuestridentidad. Examinarlo es explorarnos a nosotros mismos. Palabras vienen y van; otras seguirán cambiando como producto de diferentes fenómenos sociales (migración, violencia, etc.)Lo que no podemos olvidar es que nuestras expresiones son también testimonio de nuestro tiempo. ¿Cómo habla actualmente un salvadoreño? ¿Qué palabras nuevas está utilizando? ¿Cuáles ha dejado de usar y por qué? nuestros comunicadores, políticos y escritores, ¿qué clase de registro están promoviendo/utilizando?  
Convendría también reflexionar sobre eso

viernes, 11 de enero de 2019

Los desafíos de la formación docente y el Infod

Entrada publicada originalmente en Disruptiva.



Hace unas semanas me invitaron a disertar sobre algunas situaciones que viven los estudiantes que realizan prácticas docentes en los centros educativos del país. Para quienes desconocen el proceso, lo explico: dichas prácticas son requisitos indispensables para egresar de la carrera de profesorado o licenciatura en educación. Muchos de estos practicantes (jóvenes en su mayoría), les son asignados a maestros tutores que, lejos de instruirles como orientadores en su formación, los toman como “auxiliares”, designándoles tareas que no les competen en su condición de aprendientes.
La organización de las prácticas docentes les corresponde a las universidades que ofertan carreras de educación. Las escuelas brindan el espacio educativo y, previo convenio, garantizan que dichas prácticas se desarrollen bajo los términos y exigencias acordados por las Instituciones de Educación Superior (IES) y el Ministerio de Educación (MINED) (Art. 7 del Reglamento para las carreras que habilitan para el ejercicio de la docencia en El Salvador). Este es el deber ser, por supuesto, pero en la práctica da la sensación de que no existe la supervisión adecuada de estas instituciones ni de los responsables del centro escolar, abriendo así la posibilidad para que se desarrollen prácticas antipedagógicas, actitudes irresponsables y poco éticas de muchos tutores.
En realidad, el problema es complejo y básicamente radica en: a) la deficiente o poca regulación del sistema de formación inicial docente, b) en los mecanismos actuales de nombramiento de plazas por parte del Tribunal Calificador y c) la poca profesionalización de los maestros en servicio.
Para dimensionar un poco la situación, nombraré algunas de las falencias existentes en nuestro sistema educativo que ilustrarán la situación real en la que nos encontramos:
1) Tendríamos que cuestionarnos la efectividad de los filtros de las universidades que ofertan las carreras de educación, si estas realmente garantizan que se reciban a las personas con las aptitudes y actitudes adecuadas para el ejercicio docente. Hoy en día, podría pensarse que cualquier candidato tendría la posibilidad de recibirse como profesor, sin importar si tiene o no una vocación de servicio. Muestra de ello es la masiva cantidad de docentes que se gradúan anualmente en estas instituciones.
2) El sistema educativo absorbe, a través del Tribunal Calificador de la Carrera Docente, a cualquier persona con el título de profesor o licenciado basándose primordialmente en la antigüedad y la especialidad de estudio (Art. 18, Ley de la Carrera Docente), sin tomar en cuenta otros requisitos como la experiencia laboral, el nivel de estudios y la formación de los candidatos. Es decir, no existe una rigurosa selección para integrar a los mejores elementos a las escuelas públicas, y como consecuencia, nos encontramos con maestros que aún no parecen entender su rol trascendental en la transformación de nuestro país. Algunas políticas han sido propuestas con respecto a este tema por parte de instituciones como Fusades y el Banco Interamericano de Desarrollo. Pero, ¿se está atrayendo, incorporando e incentivando a los buenos maestros en El Salvador? 
3) Hasta el momento, no existe un incentivo que permita la profesionalización docente que haga “mover las aguas estancadas” de nuestro sistema educativo. No existe ningún aliciente para que los maestros del sistema público quieran seguir formándose y exista una retribución por ello. Por ejemplo, un profesor y un máster en educación poseen casi el mismo salario en el sistema público. Aunque existe un aumento salarial por categorías (es decir, por tiempo), este no responde a rendimiento o formación profesional. 
Hace menos de un año se creó, por Decreto Legislativo, el Instituto Nacional de Formación Docente (Infod), institución destinada a “regular el sistema de formación inicial de maestros y la permanente formación de los docentes en servicio”. Probablemente una valoración de sus logros hasta el momento sería demasiado anticipada, pero no cabe duda que mientras no se lleve a cabo una reforma a estas leyes que contribuyan a atraer, seleccionar y retener a los mejores maestros, los esfuerzos que lidera el Instituto serán insuficientes. Dicho de otro modo: es necesario un ajuste legal que coadyuve a alcanzar el objetivo de contar con un magisterio comprometido, motivado y actualizado, y dicho desafío deberá llevarse a cabo, irremediablemente, desde el órgano legislativo.
Sin ninguna duda, la oportunidad de la profesionalización y actualización docente es valiosa, pero mientras no exista un respaldo legal que toque los problemas de raíz, las contrariedades en el sistema educativo seguirán en un círculo vicioso: maestros desmotivados, tutores poco comprometidos, experiencias negativas en las prácticas docentes, y por ende, grandes deficiencias en la formación inicial para maestros. 
Creo que este es un tema prioritario y del que todas las fuerzas vivas de la academia deberíamos comenzar a demandar cambios, cambios que creo que el Infod también debería comenzar a discutir y liderar. 

jueves, 29 de noviembre de 2018

José María Peralta Lagos "T. P. Mechín" y su cuento "Pura fórmula"


José María Peralta Lagos nació en Santa Tecla el 25 de julio de 1873 y murió en Guatemala el 22 de julio de 1944. Ingeniero y militar, el general Peralta hizo sus estudios en la Academia Militar de Toledo, en España. Escribió desde los albores de su juventud cultivando el humorismo al trazar cuadros de costumbres. Fue hombre público de singulares méritos, diplomático y arquitecto. Desempeñó los cargos de Ministro de Guerra y Marina, Ministro de El Salvador en España, Director General de Obras Públicas y Director General de Estadística.

Obras: Burla burlando (1923), Brochazos (1925), Doctor Gonorreitigorrea, (1926), Candidato (Comedia, 1931), La muerte de la tórtola (1932), entre otros.

Transcribo, a continuación, su cuento Pura fórmula retomado de la Antología del cuento salvadoreño de Manuel Barba Salinas. Dirección de Publicaciones e Impresos (DPI) Tercera edición, San Salvador, 1980. Sé que hay poca información de este gran escritor salvadoreño y las muestras de sus obras en internet son nulas. Ese es el motivo de este post.

Acá, una muestra de uno de sus relatos.


PURA FÓRMULA



Un grupo de jinetes se detuvo frente a la puerta.

-¡Buenos días! ¿Está Modesto?- preguntó uno de ellos.
- Anda trayendo un buey, pero ya no tarda- respondió una mujer-. Pase adelante...-añadió luego-. (Corré hijo: andá quitá las trancas...).

- Gracias... Entremos, señores...

El que esto decía era nada menos que el "capitalista" del pueblo cercano, el "protector" de aquel pueblo, el paño de lágrimas de aquella pobre gente.

Los que le acompañaban eran el juez y sus acólitos, que si a caballo hacían reír, pie en tierra metían miedo con sus fachas patibularias.

Iban únicamente a embargar aquella finca, porque Modesto, su propietario, le había dado una fianza a un cuñado suyo, el cual le debía "cantidad de pesos" al protector del pueblo, y el plazo se había vencido.

-Apéyense... descansen un ratito- les dijo la Tránsito, la mujer de Modesto. Al mismo tiempo sacaban entre ella y sus hijas, al corredor, unos taburetes y una silla medio derrengada para el capitalista.
-Siéntense, señores, descansen- les decía amablemente la madre.
-¿Tendrás zacatillo para las bestias?- le preguntó este último.
-Ya van a ir a cortar, no tenga cuidado...
-Y ve: que le avisen a Modesto, no sea que tarde mucho, porque no queremos molestarle pidiéndole de comer...
-No es molestia, don Gabriel... Ya es tarde para que vuelvan al pueblo. Les arreglaré cualquier cosita... Como avisada maté esa gallina...
Y señalaba el cadáver de una que, acabadita de pelar, colgaba de las patas en un horcón.
-¿Tendrás caldito de frijoles? ¿Sí? Con eso, unos huevitos, la gallina, cuajadita, cafecito y un pedacito de esa panela tan blanquita que veo allí, creo que los señores quedarán satisfechos...¡Vaya con la Tancho! ¡No te entran los años, mujer! Siempre tan entera... parecés más joven...
-Cállese, don Gabriel, que estoy arruinada completamente. ¿No ve que no me acabo de componer?
-Hay que ir donde el médico, mujer...Si no, nunca te vas a curar...
-Pues sí ya ve usted con tanto atraso no se puede... Pero primero Dios, después de la fiesta vamos a ir a la ciudad.

El juez pidió un poco de agua.

-Espérese- le dijo don Gabriel- tómela con un traguito. ¡Tancho! ¿Qué no tenés un traguito para los señores? A mí se me olvidó poner la botella de coñá en la arganilla. ¡Tengo una memoria...!
-Debe de haber un poquito, don Gabriel, ya vengo.

La pobre mujer sacó una media botella casi llena.
-Es guarito, señor, cosa de pobres... Van a dispensar.
-¡Lo mejor del mundo! ¡No hay whisky que se le compare! ¡A ver, probemos...!

Olió, vertió un poco en la palma de la mano y lo paladeó.

- ¡Magnífico! ¡Superior! Acérquense, señores...-. Bebieron.
-¡Ahí viene mi "papa"!- dijo una de las pequeñas de Modesto.

Modesto amarró el buey debajo de un amate, y se acercó al grupo con el sombrero en la mano.

-Buenos días, señores...- Y les dio la mano a todos, empezando por el paño de lágrimas, que se había recostado en una hamaca.
-¿Y qué has hecho, Modesto? ¿Trabajando mucho? Supongo que habrás sembrado bastante tunalmil... el maíz va a valer...
-He sembrado algo, don Gabriel; tanteo que son ocho manzanas...
-Ajá, magnífico! ¿y tabaquito?
-Tengo unas quince tareas, señor.
-Pero, hombre...¡debías haber sembrado más! Dicen que está valiendo... y de cañita, ¿cómo andamos? ¿Sembraste más el año pasado?
-Sembré dos manzanitas, para ajustar las cuatro...
-Debías haber sembrado más. El dulcito parece que también va a valer...
-Primero Dios, don Gabriel, después de tanto año malo...
-¿De qué número es el trapiche?
-Es chiquito... número uno. No se hacen más que cuatro peroles...
-Debiste comprar un número dos.
-No me alcanzaba el pisto...
-Pero me hubieses dicho, hombre... Ustedes se lo pierden por no hablar.
-Es que no me gusta deber, don Gabriel. ¿Y se puede saber para ónde van agora?
-Pues, aquí nomás... Hemos venido a verte y... para "llegar a una formalidad".

Modesto ya presentía algo malo: la visita del "protector" de los pobres no le parecía de buen agüero. Y desconfiado preguntó:

-¿Cuál formalidá?
-Nada... es decir, casi nada. ¡Tené calma y no pongás esa cara...! Vos sos fiador de Pascasio, tu cuñado, ¿verdad? Pues bien: Pascasio se ha atrasado... se le dieron plazos y no ha cumplido. Los intereses se han ido acumulando. El puede pagar... yo creo que puede pagar, pero haciéndole fuercecita. Claro que él no te dejará colgado, ¡qué te ha de dejar!, ni se lo consentiría... En cuanto sepa que la ley manda que te ejecuten o que ya te ejecutaron, pues... no le queda más remedio que ir a pagar.
Bien sabés que soy enemigo de estas cosas, y no tenés una idea de lo que me duele, pero la ley es la ley, y la palabra es la palabra. El señor juez aquí presente creyó conveniente ordenar el embargo de tu finca, pero ya te digo que es "pura fórmula", nada más que una formalidad indispensable, ¿no es verdad, señores?

El juez y sus acólitos hicieron lúgubres signos afirmativos con la cabeza.

Modesto, lívido, hacía un hoyo en el sueño con el dedo gordo del pie derecho. La Tancho "toreaba" y paraba la oreja: la pobre temía...

-Pero bueno, don Gabriel- se atrevió a decir Modesto-, ¿no se pudiera dejar esto para mañana mientras yo veo a Pascasio hoy mismo y lo arreglamos entre los dos? Allí tengo un pistillo que he ajuntado para pagar una carreta, él tiene un poco de maíz, y creo que pudiéramos ajustar...

-Por mí... no habría ningún inconveniente, pero... la ley no es juguete. El embargo ya está decretado- fíjate: decretado- y no hay efecto retroactivo. Los señores tampoco pueden venir de balde, vienen ganando...

El depositario también ha venido... hay que pagarles a todos. Por supuesto que esos gastos corren por cuenta de Pascasio. En fin... todo esto es una fórmula, y vos no corrés ningún peligro. Total, cuestión de una firma... Conmigo ya sabés que no podés perder...

El infeliz Modesto bajó la cabeza y sólo pudo decir:
- Pues si no se puede, no hay que hacer...
- Bueno: pues entonces, mientras la Tancho nos prepara el almuercito, vamos ad ar una vueltecita por el terreno y a hacer un inventario.

FIN

Adopté a un perrito abandonado

A finales del año pasado, en medio de una actividad educativa con mis estudiantes de quinto grado, nos topamos con un perrito abandonado. D...