viernes, 4 de mayo de 2007

Hoy

Hoy habría sido un buen día para morir. Por alguna extraña fuerza había algo que siempre me alegraba, que me inquietaba y me hacía sentir mejor de lo normal.
Trabajé en la mañana con unos tipos que detesto y puedo decir (aunque me cuesta creerlo) que nos la pasamos bien. En la trade hubo clase de música. La gente sonreía y podría decirse, aunque todavía lo dudo mucho, que hice feliz a la gente que estaba a mi alrededor. Dejé copiar a unos bichos en el examen, ayudé con el periódico mural, cobré un dinero que me debían(eso me hizo feliz), acepté dos tareas atrasadas.
A la salida no me despedí de alguien que sí quería hacerlo de mi. Cruel. Sí. Mezquindad innata. Y confieso que lo disfruté.
En la parada, todavía, les dije "adiós" a unos alumnos. En la trade-bien-trade bebimos café con Erick y hablamos de litaratura, de Roma, de las Galias, del trabajo. Le aconsejé que no debía tomar las cosas a pecho, que tomara su trabajo como un ámbito profesional y ya. Que no se complicara, que se podía enfermar.
En la noche, fuera de la U, fumé un cigarro. Me encontré al Lic. Ulloa y le planteé que quería hacer mi tesis aún si mi CUM fuera superior a 8.5. Me felicitó. Me ofreció ayuda y me propuso hasta un tema para trabajar. Dejamos la plática pendiente.
Telefoneé al inquilino de la casa de San Ramón y le dije que llegaría a cobrar. Recibí un mensajito al cel de "te quiero" de alguien que me quiere. Llegé a mi destino. Me encontré a una vieja amiga que me acompañó una par de calles hasta la casa y le dejé mi bolsón mientras iba rápido una cuadra abajo a cobrar la bendita renta.
En la esquina (justo en la esquina) vi hacia ambos lados de la calle: "Nada por acá" y crucé hasta la línea amarilla. "Nada por alla" y di dos pasos.
Un pick- up pasó por la vía que no le correspondía. Un pick-up (a toda velocidad). Un pick-up iba en sentido contrario justo por donde caminaba y me pegó con el espejo el pellejo. Un pick-up hizo una pirueta fea y siguió así (en zig-zag) lo que faltaba de calle. El Pick-up negro. Y no me fijé.
Hoy, como ya dije, habría sido un buen día para morir. Es decir, buenas acciones, proyectos inconclusos, reconciliaciones, personas que te esperan. Lindo no?
Y miré el pavimento y me imaginé un lindo charco de sangre que crecía más a medida que los curiosos se acercaban a reconocerme. Todo bien artístico. Planificado.
Y me acordé de Vallejo. Ahhh, el eterno Vallejo de los Heraldos Negros.
Este día, sin lugar a dudas, habría sido perfecto para moir.

3 comentarios:

Aniuxa dijo...

Recibí un mensajito al cel de "te quiero" de alguien que me quiere.

Eso es lo máximo. Qué bonito post.

Herberth Cea dijo...

A mí me sucedió hace poco, llamé a quien me lo había mandado (habían puesto "te quiero") y era un tipo que se había equivocado de número.

Hay golpes en la vida tan fuertes...

Sólo son esos días raros que a mí me agradan porque son interesantes y lo hacen despertar a uno.
Suerte

rené dijo...

ojalá y todos los días de uno fueran como el que describis......pobrecito el arbolito de la montaña con su mensaje equivocado, jalu!!

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