martes, 30 de septiembre de 2014

Eunice


Llegaste con las primeras lluvias de marzo
acompañada de los primeros cantos de las cigarras
Era miércoles, y nada era más importante
porque llegaste tú ese mismo día
dando tu carita al sol y a la mañana.

Ese día el viento soplaba fuerte
y la tierra olía a resequedad recién mojada
Una montaña fue testigo de la primera luz de tus ojos
de tu primer llanto 
de tu primer sonrisa
Y todos nos sentimos felices
como cuando uno mira al mar
o mira que una rosa se abre 
                              en plena madrugada.

Ese día pensé en hacerte una casa
y te hice una con las bisagras de mi corazón
                                                   y mi conciencia
una casita con hojas de sauce 
bordada de pan
pintada de aceite 
edificada con un material parecido al de los sueños
los mismos sueños
con los que me la hicieron un día a mí 
                                                  mis padres

Te amamos como se ama la vida
como se ama a la sal 
como se ama al aire
como se ama la primera luz que se cuela entre los vidrios 
                                                                        de una ventana
de una casa
tu casa
habitada por el amor que nos mantiene vivos
y el tuyo
como una sonrisa que me alimenta
todas las mañanas.

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