miércoles, 16 de julio de 2014

Tres poemas para personas que ya no existen

Es difícil correr todavía detrás de los fantasmas (2013)
Es difícil correr todavía detrás de los fantasmas
Es como correr en el aire
y sentir el peso de los años oxidándose entre el pecho
y las entrañas de la culpa
Es como intentar llorar
cuando el llanto se te ha cuajado en amaneceres
y uno es solo una bolita rota
al fondo de un tarro mágico de cristal.
 

Dime, amigo Johnny (2014)
Dime, amigo Johnny
¿a qué sabe el metal molido?
¿a qué saben las piedras que tienes en medio de la garganta?
¿a qué sabe la sangre del plomo?
¿a qué la tierra cuando se te estrella la cara contra las piedras?

Dime ¿a qué sabe el silencio que llevas dormido en los ojos?
¿a qué sabe el pan frío?
¿a qué el llanto podrido de los días que estuviste solo?
¿a qué sabe la muerte helada que se te cuaja poco a poco
a la mitad de los dientes?


Amigo Johnny, dímelo
dime ¿a qué sabe la mierda?
¿a qué saben los palos debajo de la lluvia?
¿a qué saben las punzadas en el ombligo
y los gritos que arrojaste en medio de esa madrugada de fuego?

Dímelo, amigo Johnny, dímelo
creo que yo los viví también
Viví en las lágrimas de las madres que lloraron a sus hijos muertos
en su saliva seca
en la costillas consumidas por el dolor
y en el alarido de un cuerpo hinchado
que se marchita en una carretera seca, tapada de incertidumbre y costra.

Solo somos sueños que terminan cuando decidimos despertarnos
pero tú no despertaste, Johnny, tú no fuiste sueño
fuiste un hijo bastardo del recuerdo
y una mirada de dolor y rabia
Solo somos eso, Johnny
Solo somos eso:
Un puñado de ganas
Ahora solo sigue durmiendo, amigo
ya no te pregunto más de eso.

Sin título (2014)
No es que se me haya muerto el amor por ti
Simplemente lo he perdido
Lo busqué en todos los rincones de mi alma
En la sala de la conciencia
En los pasillos olvidados del remordimiento
Y no lo encontré
Quizá se me escapó lentamente hasta desaparecerse
Se me fugó así de lento
Como se le escapa el helio a un globo rosa
Cuando lo pinchan con la punta de un alfiler
Se me ha ido solito
Y  me ha dejado un enorme hueco entre el pecho y la culpa
Un enorme vacío que sabe a vinagre y hielo
un hilo de aliento muerto
una sombra de calor
un cariño
un recuerdo.

1 comentario:

Celine Signoret W dijo...

¡Excelentes poemas! Tienes una forma de escribir muy profunda y descriptiva.

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