lunes, 7 de enero de 2013

¿Municipios santuario o caldo de cultivo?

Foto de rnw.nl


Desde que leí el cuento de la "tregua entre pandillas", algo me supo mal. Y es que no se puede negociar con criminales. En lo que va del procesos solo me surgen más preguntas que respuestas ¿de verdad es una tregua mediada por el gobierno o por la sociedad civil?, ¿los asesinatos solo se detendrán entre los miembros de las pandillas? ¿qué clase de privilegios tendrán estos delincuentes? Ahora resulta que crearán unas especies de "favelas" en algunos municipios de San Salvador, donde, ni la policía ni ningún otro tipo de autoridad podrá entrar sin autorización de los pandilleros. Así de triste. 

En la colonia San Felipe de Ilopango, por ejemplo, la gente prácticamente se maneja sola. Muy raras veces les miden el contador de agua y de luz, y los pandilleros habitan en casas abandonadas para convertirlas en casas destroyer (cuando los dueños llegan a reclamar, ya saben "lo que les toca"). Operan con entera libertad y son prácticamente los reyes del vecindario. Proyectándose ahora a una escala mayor, un municipio "santuario" sería un lugar "oficial" para refugiarse, asesinar y extorsionar a sus propios habitantes sin que las autoridades intervengan en estos asuntos. Sería como un pequeño feudo donde la pandilla mande con el cuento de "mantener la paz" e impartir justicia entre los pobladores. 

Lo que de verdad me preocupa son los privilegios que están recibiendo estos criminales: lujos en las cárceles, libertad para traficar y vender droga, facilidad y protección en las extorsiones, y sobre todo, mayor influencia en niños y jóvenes de sus zonas: el marero, de "el más buscado" pasó a ser el "amigo de Mijango y Colindres". De ser "malo" ha pasado a ser el "protagonista de la sociedad y la paz". Realmente todo esto me da coraje sobre todo porque gente que quiero se ha visto en la necesidad de cerrar su negocio porque ya les llegó "la renta". Hace unos días, don Luis Guzmán fue asesinado en su cerrrajería, frente a sus hijos, por negarse a pagarla. Eran solo diez dólares de "colaboración", pero diez dólares que ganaba con sacrificio para mantener a sus hijos y pagar las deudas de la casa. Ahora, supongo que en estos Municipios libres de Violencia, lo que se viene será un caldo de cultivo donde, sin lugar a dudas, las maras fortalecerán y expandirán. ¿Este es el precio a pagar para que cesen los asesinatos? ¿Mezclar las manzanas podridas con las buenas?, ¿Y ellos qué ganan?, ¿cómo mantienen su estructura económica?, ¿qué hay de las desapariciones que siguen en aumento? 

Cuando veo a Funes, veo a alguien que miente. Veo la vulgar cara de Mijango, y miente. Colindres, miente. Payés, en medio de su tartamudeo, miente. Cada vez hay más extorsiones y desaparecidos. Aunque las cifras se contradigan la gente percibe que los pandilleros están tomando el poder de forma sutil y oficial. La realidad no cambia. Para ejemplo, un botón: ¿qué podemos esperar de los que obligan a los trabajadores a cobrar su renta y su aguinaldo mientras se dan una buena vida en la cárcel? Colindres dice: "Hay que confiar en la palabra de Dios". Uhhhh, no, señores, definitivamente, estamos mal. Nada bueno sale de una tregua que se gesta a bases de mentiras y de sangre. No pasará mucho tiempo para darnos cuenta que este proceso obedece solo para reducir la mala imagen del gobierno y sus malos números. ¿A costa de qué? Espero que el precio no vaya  a ser demasiado alto.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Es una negociacion que se inicio con mentiras, no dudo que terminará en un caos. Es una pantalla, un espectáculo que monta Payes con un cura y un exguerrillero.

Anónimo dijo...

Cria cuervos y te sacaran los ojos, a estos les estan dando bien de comer...

Evaluando la realidad dijo...

Tenes razón. estamos en la misma sintonía. Como duele ver que estamos a merced de ellos. Duele mas, cuando se viene de ahí adentro. Un abrazo, broder, jm (Medio Desnudo)

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