Funes, el Rey

Imagen de Mauricio Yanes

No me es difícil imaginar al Presidente Funes sentado en una corte real con los atavíos de un rey en un imponente trono. A su lado, Alex Segovia su consejero real, y al otro, Carlos Cáceres, guardián de las joyas de la corona.

De repente, David Rivas entraría a la habitación con una lista en la mano:

- Su majestad- diría Rivas- el siguiente en la lista es un periodista de LPG.

- Hazlo pasar- diría Funes.

- Señor - diría el periodista, mientras un guardaespalda hace que se hinque y le bese la mano.

- A qué debo tu visita.

- Vengo a realizarle la entrevista que habíamos acordado la semana pasada, pero que por motivos de su retraso nos vimos en la necesidad de posponerla para hoy.

- Bueno- contestaría Funes, mientras se arregla el traje y señala a su consejero real para que tome nota del asunto - el Presidente te dice que comiences.

- Señor Presidente, usted dijo recientemente con respecto al decreto 743, que al sansionarlo buscaba cinco votos de conformidad y no de unanimidad, ¿no le parece que eso viene siendo lo mismo, ya que la Sala de lo Constitucional tiene nada más cinco magistrados y no más?

-No sé a lo que querés llegar, pero me parece más importante para la gente la construcción de viviendas, hospitales, y el combate a la inseguridad y la pobreza que seguir hablando más de lo mismo.

- Pero usted dijo que una decisión así contribuiría al debate plenario, y, lejos de eso ha creado una crisis institucional.

- ¿Y quién ha dicho eso?¿Quién lo afirma?¿Cuáles son sus fuentes?

- Usted...

- Suficiente agua ha corrido sobre este tema.- interrumpiría Funes, poniéndose de pie y haciendo un circulito con los dedos señalando al periodista- Yo he insistido enérgicamente que es más importante contrarrestar el crimen organizado que es organizado por su alto nivel de organización que estar esmerándose tanto en insistir sobre ese tema.

Funes despacharía al periodista, y después de un sorbo largo a su habano colombiano, preguntaría a David Rivas – ¿Quién sigue en la lista?

- Bueno, El Faro no está en la lista pero insisten en platicar con usted.

Su alteza, de mala gana, haría un gesto para indicarle a Rivas que deje pasar al periodista.
- ¡Carlos!- exclamaría el Presidente, con alegría falsa- ¿En qué te puedo ayudar?

- Su alteza- contestaría el periodista, luego de deslizarse por la enorme alfombra roja- quiero agradecerle la oportunidad de entrevistarlo sin previo aviso.

- No tienes nada que gradecerme– contestaría Funes – tu padre y yo somos grandes amigos, hemos hecho mucho dinero juntos.

De repente sonaría el teléfono, y David Rivas se apresuraría a contestarlo.

-Señor, son Fredy, Medardo, Ciro y Fito en teleconferencia- comunicaría Rivas- el bloqueo contra la resolución de la “partida secreta” ya es un hecho, pronto recibirá una llamada de ellos para pedirle otro favor a cambio.

- ¡Malditos!- exclamaría el Rey- a estos bastardos solo los mueve el negocio.

Y después de darle un profundo sorbo a su habano y de posponer la entrevista con el periodista de El Faro, Funes levantaría la mano derecha en señal de desafío y exclamaría: Ah, Tony, y vos que nunca pensaste que llegaría a ser tu Presidente.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
la viva imagen del reyecito pseudocomunista, francmason y cantimplora de Funes.
Anónimo ha dicho que…
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