jueves, 19 de noviembre de 2009

Sobre la Gestión para la reducción del riesgo a desastres en El Salvador

Gestión para la reducción del riesgo a desastres en El Salvador
Hace dos semanas, pobladores de San Vicente y Cuscatlán se vieron afectados por las constantes lluvias provocadas por la tormenta Ida tras su paso por Centroamérica.

En cuatro horas la tierra absorbió la cantidad de agua que absorbería en cuatro días, causando deslaves, inundaciones en varios puntos vulnerables del país.

Los afectados fueron (como siempre) personas de escasos recursos, asentadas en zonas de alto riesgo como orillas de ríos, barrancos y zona costera.

Si vemos más allá nos daremos cuenta que tormentas tropicales siempre han existido. No con tanta frecuencia, pero el salvadoreño promedio está acostumbrado ya a los aguaceros. Lo que ocasiona en realidad este tipo de desastres es la sobrepoblación en los países más pobres de Latinoamérica (la densidad poblacional de este país en la más alta en América Central con 274 personas por km cuadrado). La enorme cantidad de gente, en este caso de El Salvador, busca asentarse en el primer predio baldío que encuentre, sin importar si éste se sea a la orilla de una quebrada o en el fondo de un cráter. Lo peor de todo es que las gobernaciones municipales ni gobierno central han tomado cartas en el asunto.

Otro punto que no puedo dejar de lado son los permisos de construcción en zonas de derrumbes y deslaves. ¿A qué idiota se le ocurriría contruir 20 casa a la orilla de un abismo? y más aún ¿qué clase de ser compraría casa en un lugar así?Parece ser que los terremotos de 2001 no nos dieron la suficiente lección para comprender que el suelo salvadoreño es débil y erosionado, y que debe frenarse la construcción de residenciales en cadenas montañosas y faldas de volcanes.

Es más fácil prevenir el riesgo que enfrentarse al desastre. Es mucho más barato y no deja vidas que lamentar. Estos desastres seguirán ocurriendo si no se cuenta con planes para prevenir el riesgo ni se crea unacultura de prevención, en los ciudadanos. Sobretodo si se continúan permitiendo asentamientos en zonas de alto riesgo y cediendo permisos a constructoras irresponsables que buscan el reducto más angosto de una montaña para construir residenciales al estilo suizo.

Somos demasiados habitantes en El Salvador, y las condiciones económico sociales no ayudan en nada a disminuir esta clase de problemas. Este es un problema complejo, pero usando el sentido común y siendo un poquito más responsables con nosotros mismos y con los demás podríamos prevenir esta clase de fatalidades.

Urge una cultura de prevensión de riesgo. Ya es hora de que entendamos que países como los del itsmo centroamerciano estaremos ahora más que nunca en constante amenaza climática, y por lo tanto, debemos disminuir todas nuestras vulnerabilidades.

A continuación, dejo imágenes captadas por mi cámara sobre los derrumbes en la carretera panamericana y a la entrada del municipio de Verapaz en el desvío de San Vicente.


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