Honduras y los Derechos Humanos

He seguido de cerca la problemática hondureña de las últimas dos semanas. A través del blog de Krisma Mancía me he enterado de primera línea sobre los acontecimientos en los alrededores de la embajada de Brasil. Es una pena ver al valiente grupo de seguidores de Manual Zelaya siendo víctimas de vejámenes por parte de la Policía y las Fuerzas Armandas, mientras Michelleti se da golpecitos en el pecho resguardando la soberanía de la constitución y felicitando la valentía de sus soldados.

Estados Unidos ha calificado de estúpido el ingreso de Zelaya a tierras Hondureñas, esto, sumado a su particular discurso ha traído consigo más violencia, más muertes y más desapariciones. Mi pregunta es, ¿qué habría hecho ud?¿qué habría hecho Bush u Obama ante la alternativa de quedarse marginado por el resto de su vida vagabundeando de país en país o estar en el ojo del huracán? Dianita lo había dicho ya anteriormente: era regresar o morir en el intento.

Mientras tanto, la preocupación por la situación de los derechos humanos en Honduras va en aumento. Al menos doce personas murieron violentamente en las protestas contra el golpe del 28 de junio, mientras que otras cien han sufrido heridas y lesiones a causa de la represión por parte de las fuerzas de seguridad del régimen de facto. Esta situación se agravó más con el cierre de dos medios de comunicación de línea opositora: Canal 36 y Radio Globo y de la golpiza de la que fueron víctimas Alberto Cardona y Rony Sánchez, periodistas guatemaltecos.

Mientras tanto, Mel Zelaya es un refugiado. Ha perdido la fuerza y el poder político que tenía en un inicio y ahora luce más viejo.


Honduras va de mal en peor y no hace más que describir lo que sucedió en Latinoamérica el siglo pasado. Es como el niño que creció de último. A Honduras le ha llegado la hora, y deberá enfrentar esa prueba como le tocó a El Salvador en los ochentas y a Guatemala en los sesentas.

Lamento mucho la situación de mi hermana república. Pero de no funcionar las elecciones democráticas y justas, no veo otra salida más que la violencia, que traerá consigo mucha más miseria y destrucción en uno de los países más pobres de América Latina.

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