El trabajo docente tiene sus facetas. Una de ellas es preparar las clases, cartas didácticas, materiales didácticos... De veras es horr¡ble!!! pero creo que todo eso se ve recompensado cuando una persona cambia de actitud, porque el docente no sólo enseña conocimiento, también se muestra como modelo, como amigo, como guía y al fin y al cabo uno se sorprende de ver cómo cambian los jóvenes, los niños. Aqui se trabaja con gente, se busca moldelar esquemas, oreintando lo mejor que se puede.

Creo que uno de los mejores frutos que he tenido es ver cómo jóvenes y niños "tremendos" se han vuelto excelentes alumnos. Tiene mucho que ver también con la vocación, con la paciencia, con la personalidad y costumbres del maestro.

Un saludo a mis "colegas" de La Casa.

Comentarios

Vanessa ha dicho que…
Hola Ricardo. Qué bonito post. No sabía que fueras maestro... qué profesión más bonita. Tenés la oportunidad de ver pequeños milagos, como de los que hablás aquí. Felicitaciones y que bueno que -a pesar de todo el duro trabajo- disfrutés tanto haciéndolo.
Ricardo ha dicho que…
Fíjate, es de las mejores carreras y es de las menos reconocidas en la sociedad. Ni modo, lo que le resta a uno es ser un verdadero profesional en la vida y en el trabajo.
Gracias por darte una vuelta.

Entradas populares de este blog

Lanzar los dados de Charles Bukowski

Tres poemas de Cortázar

Historia de los Terremotos en San Salvador, El Salvador