Poemas eróticos

El nacimiento de Venus de Sandro Botticelli

Ayer te soñé

Ayer te soñé desnuda, mujer
tus piernas colgaban en mi cuello
y yo bebía de tu esencia con fruición 

Navegarte siempre me ha sido intenso, 
te he disfrutado en cada resquicio de tu existencia
en cada sueño
en cada grito
y me he perdido entre las llamas del delirio
y he terminado exhausto
desecho
perdido
envuelto en las cenizas de tu ser

Quiero perderme en tu sudor de fuego, otra vez, mujer
sumergirme en cada uno de tus poros
y habitarte 
completamente
en cada una de las hebras de tu frenesí

Y al momento de tu cabalgata final
aferrarme desesperadamente a tus muslos
soportar el ritmo de tu lujuria
y beberme tus copas al aire
hasta embriagarme de su aroma y de su miel
y derramarme
como un río 
entre las puertas del paraíso
para quedarme ahí, 
desnudo
en silencio
en ese estado de deleite
deseando no volverme a despertar jamás...




Deseos


Esta noche he vuelto a pensar en ti y en tu piel de fuego, mujer
en tu aroma a misterio
y tus manos ansiosas
que saben dónde y cuándo tocar
y te confieso
que me he hinchado de ganas por incinerarme en tus deseos
de lanzarme de cabeza en el laberinto de tu cuerpo
y respirarte los sueños
devorarte el aliento
y hacer que me desarmes con la misma intensidad
con que te llevo hasta la punta de tus gemidos.

Por eso
déjame deslizarme otra vez en ti, mujer
entrar y salir una y mil veces entre las llamas de tu hoguera
desbocarme la vida en el centro de tus entrañas
mientras me tomas de la cabeza y me obligas a gritar tu nombre
mientras me obligas a respirar tu aire
mientras exiges hasta la última gota de mi ser
y me dejas 
al final 
tendido
moribundo
naufragando entre las rosas de tus pechos
y aferrado
como un niño 
a la ribera de tu cintura de mujer.

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